“Sólo desearía que las cosas volvieran a la normalidad” es un sentimiento común en tiempos de cambio. No importa si el cambio es personal o a nivel comunitario, nacional o incluso global.
Probablemente todos hemos escuchado que la respuesta a este deseo es que las cosas nunca volverán a ser iguales. No se trata de “volver” a la normalidad; se trata de llegar a la nueva normalidad. Lo que se considera "normal" cambia con el tiempo. No es bueno ni malo, es solo lo que sigue.
Experimentando estaciones de cambio
Las estaciones de cambio siempre son difíciles. Perder lo que hemos conocido y caminar hacia lo desconocido nunca es fácil. Pero es necesario, como los dolores de crecimiento.
Afrontar el cambio se vuelve más fácil a medida que nos volvemos más resilientes. La resiliencia nos permite adaptarnos más fácilmente a la adversidad y recuperarnos del cambio.
Lo complicado de la resiliencia es que se construye atravesando la adversidad. Aprendemos de nuestras experiencias y nuestro cerebro nos ayuda a encontrar formas que nos permitan afrontarlo, manejar el estrés y descubrir alternativas.
recuerda la gracia
Algunas personas son más resilientes que otras y eso está bien. Cuando se trata de resiliencia, ya sea en ti mismo o en otra persona, recuerda una palabra clave: gracia. Necesitamos darnos la gracia de estar molestos, ansiosos y emocionados mientras atravesamos estos períodos de cambio.
Necesitamos permitirnos lamentar las cosas que hayamos perdido, sin dejar de recordar que debemos seguir adelante. También necesitamos dar gracia a los demás. Nunca sabemos realmente por lo que están pasando otras personas a puerta cerrada.
Es fácil frustrarse con las personas, especialmente cuando parecen estancadas en el pasado o demasiado asustadas para tomar una decisión. Estos son tiempos abrumadores para muchas personas y, a medida que todos aprendemos a adaptarnos, también debemos pensar en adaptar la forma en que nos comunicamos y nos apoyamos unos a otros.
Revisado en 2021