La comunicación efectiva es esencial para las asociaciones entre familia y escuela. A continuación se presentan algunas formas posibles para que los maestros y administradores escolares establezcan una comunicación efectiva con las familias.
Pautas para una comunicación efectiva
Esforzarse por lograr una orientación positiva en lugar de una orientación basada en el déficit o la crisis.
Llamadas telefónicas con buenas noticias.
Invitar e incorporar las reacciones de los padres a las políticas y prácticas.
Comuníquese con los padres a la primera señal de preocupación.
Comunicar un mensaje “optimista” sobre el niño.
Considere el tono y el contenido de sus comunicaciones.
Replantear el lenguaje de problemas a metas para el estudiante.
Concéntrese en la capacidad de los padres para ayudar.
Desarrollar y difundir sistemas de comunicación bidireccional regulares, confiables y variados.
Cuadernos de comunicación/asignación familia-escuela de todo el sistema.
Responsabilidad compartida entre padres y educadores para los contactos.
Manuales.
Boletines
“Carpetas de los jueves” que incluyen información relevante sobre el hogar y la escuela.
Árbol telefónico.
Tecnología de comunicación electrónica.
Enfatice una orientación de “ganar-ganar”, en lugar de echar culpas.
Discuta y concéntrese en objetivos e intereses mutuos.
Utilice palabras como "nosotros", "nos" y "nuestro" frente a "tú", "yo", "tuyo" y "mío".
Mantenga el foco de la comunicación en el desempeño del niño.
Comunicaciones bidireccionales sobre actividades en el aula, progreso y actividades sugeridas para los padres.
Cuadernos/notas hogar-escuela.
Reuniones familia-escuela con alumnos presentes.
Sistema de seguimiento compartido entre padres y educadores (p. ej., expediente educativo y contrato).
Garantizar que los padres tengan la información necesaria para apoyar el progreso educativo de los niños.
Varias noches de orientación con contacto de seguimiento para los no asistentes.
Grupos de apoyo a padres para difundir información sobre el desempeño escolar.
Visitas domiciliarias.
Contratos hogar-escuela con seguimiento.
Noches curriculares.
Reuniones mensuales sobre temas de interés mutuo.
Crear oportunidades para comunicarse y generar confianza entre el hogar y la escuela.
Comidas compartidas multiculturales.
Desayunos de bagel de nivel de grado.
Noches de diversión familiar.
Comités diseñados para abordar temas hogar-escuela.
Talleres donde padres y personal escolar aprenden juntos.
La hora del director.
Llamar la atención sobre toda comunicación con responsabilidad compartida entre familias y centros educativos.
Comunicar la naturaleza esencial de la participación familiar.
Compartir información sobre el currículum del hogar.
Discutir roles conjuntos (p. ej., co-comunicadores) e implementar prácticas compartidas (p. ej., contratos y lenguaje común sobre las condiciones para el éxito de los niños).
Noche de regreso a clases: establezca objetivos compartidos.
Christenson, SL y Sheridan, SM (2001). Escuelas y familias: creando conexiones esenciales para el aprendizaje. Nueva York: Guilford Press. [Adaptado con autorización.]
Revisado en 2018